viernes, 12 de marzo de 2010

La Primera Conquista de Pachacùtec


Después de su triunfo sobre los chancas, Pachacutec decidió consolidar su señorío y emprender luchas contra los curacas rebeldes que no acudieron en su ayuda. Cuando estaba juntando gente de guerra, llegaron las noticias de que Inca Urco, el co-regente de Viracocha, se hallaba en Yucay con un ejército. Sin demora, Pachacutec acompañado de su hermano Inca Roca, marchó a Yucay a enfrentarse con Urco. Durante la lucha sobre la barranca del río Urubamba, Inca Roca alcanzó la garganta de Urco con su honda, con tanta fuerza que le hizo caer al río. Urco, con sus armas en la mano, fue arrastrado por la corriente hasta la peña llamada Chupellusca donde sus adversarios lo atacaron y le dieron muerte. Numerosos fueron los curacas -cercanos en su mayoría al Cusco- incorporados al naciente Estado durante la primera etapa de la expansión inca. Los principales fueron los Ayarmaca que quedaron definitivamente vencidos y los Ollantay Tambo. Después de su victoria, Pachacutec mandó construir el palacio y ciudadela de Pisac en un alto promontorio con lo cual este nuevo soberano no sólo conquistaba nuevos dominios sino que se mostraba aficionado a poseer residencias nuevas. Sin embargo, la conquista que más puede interesar en nuestros tiempos es la zona de Picchu donde el Inca ordenó edificar un palacio para su regreso, con todas sus dependencias. Al pasar los siglos, ese lugar tomaría el nombre de Machu Picchu. Gracias al aporte de nuevos manuscritos de archivos hallados por Luis Miguel Glave y María Isabel Remy y la posterior investigación de John E. Rowe, sabemos que toda la región de Picchu, junto con la de Ollantay Tambo estuvieron comprendidas entre las tierras privadas del Inca. Continuando con sus triunfos militares, Pachacutec acompañado por Inca Roca, se apoderó de Amaybamba en el valle de La Convención y en la parte media del valle hizo construir un palacio para él llamado Guaman Marca. En el mismo documento que narra estas noticias se dice que el siguiente soberano, Túpac Yupanqui, trajo desde Chachapoyas a numerosos mitimaes para poblar la parte baja del valle con la obligación de sembrar cocales. Además, el manuscrito menciona la presencia de otro palacio llamado Yanayacu en las alturas de Amaybamba. Cuando estuve en el lugar, el antiguo hacendado de la finca me contó que existe en la región referencia de dichas ruinas pero que no han sido encontradas aún. Habiendo afianzado su poder y asegurado sus dominios cercanos a la capital, Pachacutec se lanzó a conquistas más lejanas. Así dominó a los soras y a los lucanas y trajo a sus jefes duales presos para celebrar su victoria. Otros señores, al ver su creciente poderío, prefirieron aceptar los "ruegos" de la reciprocidad y no arriesgar sus vidas en una contienda. Después de descansar un tiempo, el Inca volvió a reunir sus ejércitos y esta vez decidió ir contra el señor del Collao. Así, se enfrentó contra el temido Chuchi Cápac de Hatun Colla a quien venció después de ardua lucha. Con este triunfo, los cusqueños se hicieron dueños de las extensas tierras de Chuchi Cápac, las cuales comprendían los enclaves selváticos que producían las preciadas hojas de coca y las tierras situadas en la costa donde obtenían maíz, ají y pescado salado. Estos fueron los primeros contactos con los grupos étnicos costeños.

La Leyenda De Los Hermanos Ayar

Uno de los principales mitos sobre el origen de los incas fue el de los hermanos Ayar, salidos de una cueva llamada Pacaritambo, Posada de la Producción, Posada del Amanecer o Casa del Escondrijo. Dicho lugar se encontraba en el cerro Tambotoco, el mismo que tenía tres ventanas. De una de estas ventanas, Maras Toco, procedía "sin generación de padres", a manera de generación espontánea, el grupo de los maras Sutic. De otra ventana, Cápac Toco, salieron cuatro hermanos cuyos nombres eran Ayar Uchu, Ayar Cachi, Ayar Manco y Ayar Auca.

Ellos estaban acompañados por sus cuatro hermanas, Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Ipacura o Cura y Mama Raua. Cada cronista, según las referencias de sus informantes, cuenta con pequeñas variantes estos episodios.

Los legendarios Ayar con sus hermanas iniciaron un lento andar por punas y quebradas cordilleranas, con el propósito de encontrar un lugar apropiado para establecerse. es interesante anotar que en la versión de Guamán Poma Mama Huaco es mencionada como madre de Manco Cápac y se alude a una relación incestuosa entre ellos.

"En el análisis psicoanalítico del mito no se encuentran las dos prohibiciones fundamentales, la del incesto y la del parricidio y más bien se hace manifiesta la existencia de una red de relaciones fraternas en la que el incesto aparece dado. En este mito no existe la pareja conyugal, solo el binomio madre/hijo o hermano/hermana. Dentro de tal sistema de relaciones, la interdicción realizada por el padre en el interior del triángulo está ausente. El sistema de parentesco presente en el mito de los Ayar parece implicar, desde esta perspectiva, una relación dual entre el hijo y la madre" (Hernández y otros, 1987).

Según la narrativa de los cronistas, los hermanos no tardaron en deshacerse de Ayar Cachi por temor de sus poderes mágicos, pues con un solo tiro de su honda podía derribar cerros o hacer que surjan quebradas. Con engaños lo convencieron de que retorne a Pacaritambo para traer el "napa", insignia de señores, y unos vasos de oro que habían olvidado, llamados "topacusi". Una vez que Ayar Cachi penetró en la cueva la cerraron con bloques de piedra, en donde quedó atrapado para siempre. Después de este episodio, los Ayar continuaron su ruta por las serranías.

Es importante subrayar que los hermanos, a pesar de no tener un asentamiento fijo, no dejaban de ser agricultores. Es así que una vez establecidos en un paraje se quedaban en él durante algunos años, y después de lograr sus cosechas emprendían de nuevo la marcha.

Sarmiento de Gamboa cuenta que en su peregrinación, los hermanos arribaron a un lugar llamado Guanacancha a cuatro leguas del Cusco.